Artículos Francisco Umbral

El culpable


En principio, José María Aznar es culpable de haber traído la extrema derecha, de haber despersonalizado la derecha centrista, de haber perdido las elecciones de marzo y de haberse guardado una medalla de oro que le consiguieron los lobbys de Bush. El señor Aznar es culpable de todo eso y más, porque el partido gótico/tardío del socialismo leonés no tiene un programa constructivo sino un sistema destructivo de Aznar y su partido. La consigna no pronunciada es acabar con Aznar, el culpable, porque Aznar tiene mucho peligro y además puede volver en cualquier momento.Una política como la que viene haciendo el PSOE respecto de Aznar no es una política constructiva en ningún sentido y se queda en la pobreza de sus intenciones, que consisten en minimizar al ex presidente llevándose, de paso, todo lo que sirva para hacer un socialismo fácil, ocasional y tópico. Puede que el señor Aznar sea un mal político, culpable de todo lo malo que se le atribuye, pero ni aun así quedaría justificada esa política de demolición contra un solo hombre que no es tal política y sobre todo no es socialista. Dentro de un sistema democrático ningún partido puede justificar sus monomanías y estrechez de intenciones invocando la maldad de la oposición o, lo que es peor, la maldad de un solo hombre que sería fácil de retirar de la circulación, pero no puede estar generando negatividad todos los días a falta de una política de Gobierno que se ocupe del resto de los españoles. El señor Zapatero se empequeñece cuando acepta los programas reduccionistas de su equipo con el único objetivo de explicar una vez más a los españoles que la gobernabilidad de Aznar no fue buena y que eso se remedia con vara, cárcel y rejas. Ya estamos persuadidos a palos de que el PP es la extrema derecha y Aznar es el peligro mundial regentado por Bush. Sentado esto, habría que empezar a hacer una gran política de desarrollo, que es lo propio de un socialismo moderno, pero ahí te quería yo ver, que es donde se han arrepentido todos los grandes reformistas de esta nueva oleada socialista. Unas cosas no se pueden hacer por difíciles, otras por demasiado fáciles y la mayoría por imposibles.Lo imposible tiene en todas partes la definición metafísica de que no es posible. Definición un poco morrocotuda, pero muy justificativa. Lo peor de este socialismo de nuevo modelo es que está evitando hacer un verdadero socialismo, o sea el de toda la vida, el que a veces ha dado a España sentido y reparto. Lo de Felipe González acabó no siendo convincente, pero en cambio había tenido un arranque glorioso que llenó a muchos españoles de sentido épico y de velocidad ecuestre. El señor Zapatero mantiene un equilibrio de gestos e intenciones que le permite seguir chalaneando con la izquierda folclórica y la derecha periférica. Zapatero sonríe a todo el mundo y sólo a veces se entera de a quién ha sonreído. Su política sirve para durar, aunque no sabemos muy bien cuál es su durée.Ya hemos dicho otras veces que los rojos no eran así. Y en nuestra memoria histórica todavía queda algún rojo. Una política de Gobierno es algo más que pegarle torniscones al señor Aznar. Aznar no es malvado sin interrupción. Sería demasiada gloria, aunque a ZP le convenga.

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