Artículos Francisco Umbral

El hermano asno


En España están desapareciendo dos especies mientras nacen otras nuevas. Las especies a extinguir son el hermano asno y el hermano lince. Claro que a uno le da más o menos igual, porque uno pertenecía al Hermano Lobo, publicación franquista de gran tirada intelectual y juvenil. Las revistas libertarias sólo pueden vivir en dictadura, eso está claro. Los hermanos asnos, linces, lobos y todas esas razas entrañables como gatos y subversivas como Mateo Morral, han hecho la continuidad de España y ahora me dice Agatha que hay que coleccionar burros en la finca porque el burro prolifera tiernamente, pero en el campo ya no hay trabajo ni sindicato para él. Por esas ironías del diccionario, que lo hacen unos señores nada irónicos, ocurre que el burro se llama burro pero no tiene nada de burro, de bruto, aunque lo están embruteciendo los terroristas y otros patriotas de hojalata que usan mulas españolas y burros bíblicos para hacer la guerra, la leche de burra, propiamente dicha, y más cosas. La mula española es muy militar y cuando la guerra del 14 muchos criadores de este animal ambiguo como un matrimonio sexy se hicieron millonarios vendiendo mulas a los franceses. Para nosotros, los españoles al margen de contiendas europeas, aquello quedó como la guerra de las mulas. He estado mirando yo, hombre, coño, a ver si en Irak, un suponer, necesitan burros, mulas y otros funcionarios españoles para llevar la democracia en cántaros y en burro a aquel país, que los mozos españoles están empezando a no querer ir, porque aquí está muy cara la vida, pero allá está muy cara la muerte. Que se lo pregunten a Anguita Parrado. El burro ha sido el funcionario español más abundante y trabajador de nuestra agricultura. El burro es resignado, correcto con las damas, trabajador como un burro, delicado y con una belleza gris plata de campesino andaluz. Luego trajeron los burros a la capital y nuestro hermano burro no se arreglaba bien con las ciudades adoquinadas ni con los arrieros brutales que les pagaban en palos, y ellos tuvieron que responder con la coz y algunos, más politizados, con la coz y el martillo. Es el peligro que tiene eso de politizar a los animales, que no se están quietos en el sindicato y hay que meterles en sindicatos verticales, como los tenía Emilio Romero. El burro es tan noble y tan español que sale en Cervantes tanto como Don Quijote o más. El burro español es un labriego que ha leído a San Francisco de Asís y atiende por «hermano burro».La sensibilidad cuádruple del burro está en Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez. Juan Ramón es el primer poeta que anduvo en burro, como Cristo, porque también hay burros en el Evangelio, e incluso entre los evangelistas. Le he dicho a Marga Paredes que me gustaría hacer un libro sobre el lirismo del Evangelio, al margen de sermones. Casi un libro de paisajes. La raíz más profunda de nuestra patria agrícola está en el burro. Los románticos y el 98 viajaban agrupados por generaciones y los del 27 pastoreados por poetas ingleses y JRJ con su burrito metafórico. El asno español tiene una sensibilidad de poeta pedáneo que camina hacia el pueblo de al lado para recoger su flor natural.

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