Valle Inclán. Los botines blancos de piqué

Puesta en común del libro de Francisco Umbral “Valle Inclán. Los botines blancos de piqué”, como colofón a la actividad “Majadahonda. Una ciudad, un libro”. Los lectores podrán compartir sus opiniones y experiencias con la lectura del libro. En el evento, abierto al público en general, intervendrán la presidenta de la Fundación Francisco Umbral, España Suárez y Bénédicte de Buron-Brun, profesora de la ...
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EL ARTÍCULO [del día] 08-01-2001, EL MUNDO
Extranjería
El caso más interesante de la geografía política actual es la resaca del imperio -de todos los imperios- volviendo como una marea colonial a los grandes países que los «libertaron» en su día, que apenas les dejaron un idioma y un mapa equivocado del regreso, escrito en un papel. No es sólo un problema español, claro, y por eso cometen error el Gobierno y la oposición considerándolo como tal. Salvo Alemania, que nunca tuvo Imperio -cosa que honra a Alemania- y que además se defiende con un idioma imposible y músico, todos los grandes países de Europa cometieron y están cometiendo pecado de extranjería con su abandono o su mala acogida de unas razas que para ellos fueron como un siglo o dos, y luego la economía o el decoro histórico les obligaron a abandonar. Los dejaron quebrados en países y peor de lo que estaban antes. España también. Pero todos son y somos culpables. El té y la prosa de Kipling, el lirismo atlántico de Conrad, el Cristo de los españoles, nuestras memorias de Africa, con Franco, Millán Astray y otros africanistas cruentos. Lo cuento en mi novela El fulgor de Africa, que el gran Valentí Puig ha leído y valorado. Ahora vamos a leer a Puig sobre sí mismo. A propósito de la madre de Arrabal, a la que rezo por parir tan vivo y violento hijo, se han citado aquí novelas de madres. No veo El hijo de Greta Garbo. Sirva esto de consuelo a los diarreicos víctima de mi premio. La numerosa crítica lo da como mi mejor libro. París/Dakar, ese alarde de la urgencia y el señoritismo, va a ser boicoteado por los subsaharianos, y hacen bien, coño, otro pueblo que España abandonó a su (mala) suerte. El París/Dakar es una ráfaga de lujo y motor asustando la almilla desnuda, entre dos esteras, del Tercer o Cuarto Mundo español. Yo sé que Trillo va a hacer algo sobre eso. Albert Camus escapó de Orán hacia París, el Nobel y la muerte en los brazos de María Casares. El argelinito sabio amamantado de muerte por la matrona española. Yo me asomé en otoño a la exhibición de nuestras FAS. Un día tomaron la riqueza para España, el oro de Riotinto. Que tomen ahora la pobreza y hagan algo. Ah, y no es necesario utilizar balas de uranio empobrecido, peores que el tabaco, porque matan al muerto y a varios vivos. Nada sabía de eso el señor Solana cuando era el manda de la OTAN. Los asesinos, entonces, estaban en la derecha. San Agustín vino de Hipona, no de Orán, pero traía consigo otra peste. «Los animales son máquinas», dice. Un hombre que no ama y entiende a los animales -pureza, infancia eterna del mundo-, mal puede entender ni amar a los hombres. San Agustín siempre fue un poco fascista, y también tuvo una madre, como Arrabal y como yo. El olor de Brasil condensado en madera, proliferado en idiomas. Siglo XIX, Europa de los imperios. España tenía el más antiguo. Les dejamos abandonados en un tramo de la Historia, en un paso a nivel donde murieron doce. Franco tuvo una guardia mora de estraperlistas y bujalanceros bengalíes. El PSOE no se decidió a acabar con todo eso, pero ahora lo utiliza como denuncia. El hambre no puede ser un chantaje moral. Mayormente el hambre ajena. Porque ellos almuerzan fuerte con Arzalluz.


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