[ACTUALIDAD]
Entrega del Premio Libro 2018. El martes 19 de marzo tuvo lugar en la Real Casa de Correos el acto de entrega del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2018 a Antonio Soler, por su libro Sur. El premio dotado con 12.000 € por el Ayuntamiento de Majadahonda y una escultura de Alberto Corazón, en esta edición ha sido también patrocinado por Caser ...
[RECIENTES]
El 20 de marzo tuvo lugar en la Biblioteca Municipal de Majadahonda un encuentro con el escritor Antonio Soler, ganador ...
La Dimensión de Francisco Umbral como escritor español y como autor europeo, vuelve a ser reconocida fuera de nuestras ...
La Fundación Francisco Umbral dio a conocer el 30 de enero en la sede la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio ...
EL ARTÍCULO [del día] 17-12-1993, EL MUNDO
La antropolítica
En su último libro, al que ya me he referido aquí, Edgar Morin formula el concepto de «antropolítica» como una política del hombre y para el hombre, que es justamente lo que estamos olvidando, desatendiendo, postergando. La antropolítica no es un nuevo humanismo de media tarde, sino que parte del concepto profundo de que la hominización no ha terminado. Eso de la hominización viene a ser algo así como el concepto de «individuación», de que tanto escribiera Heidegger. Aún no somos hombres en la totalidad de desarrollo de lo humano, que Goethe entendía como vivido por la totalidad de los hombres. Ahora mismo, en 1993, hay una mayoría de la Humanidad, el Tercer Mundo (qué eufemismo) que vive en condiciones de infrahomínido, mientras los occidentales seguimos siendo un homínido mediocre y con corbata/Carrascal. Lejos de la antropolítica, lo que se hace aquí en el Primer Mundo es una política de bloques, de contingentes, una política contingentada donde el homínido, antes de llegar a super/homínido, se va quedando en un decimal humano, en un dígito social, a medida que cada jubilado pierde 8.600 pesetas tras el cambio del cálculo de pensiones. Ayer estuve en un Foro organizado por el plural Gustavo Villapalos. Mario Vargas Llosa defendió (no diré a ultranza, porque yo no digo «ultranza»), como ya viene siendo habitual en él, la libérrima libertad de mercado, avanzando incluso que sólo de ahí puede nacer una cultura libre y nueva. Cuando yo le dije que en la mercantilización total, la cultura y el arte también se vuelven mercadería, recurrió al ejemplo de su dilecta Corín Tellado y nos condenó a los españoles al nivel cultural de Corín, que es como si yo le colocase a él y a su país en el nivel cultural del culebrón, argumentando que eso es lo democrático, puesto que al pueblo le gusta. Alain Touraine le puso un ejemplo concreto: «Cuando todos los canales, todas las noticias, todas las imágenes, toda la iconografía del mundo es norteamericana, eso no se llama libertad de mercado, sino monopolio». Pero Vargas Llosa estuvo a punto de ser el hombre de los yanquis -presidente- en Perú, y naturalmente sonríe en francés cuando le dicen estas cosas. El se ha aforado en Londres para no pagar impuestos a su vencedor, Fujimori (la libertad de mercado incluye cumplir con el Fisco), aunque ahora quizás le dé un anticipo con la pela larga de Lara. Antropolítica, decíamos. Todo lo contrario de lo que aquí está haciendo Felipe González, que supone una mundialización de la política como sistema de stocks, sistema en que al individuo ya no le queda otra salvación que irse a la selecta librería de gais y lesbianas, nueva en Madrid, o a la huelga de Nicolás y Gutiérrez, allá para el veintitantos de enero. Según Morin, no somos ex/homínidos, sino sólo super/homínidos que tenemos que seguir hominizándonos, y para eso no veo otro camino que la cultura y la dignidad de la vida, muy ayudada por la civilización. Pero González, que sólo lee a Semprún, su Malraux/bacinilla, libro para tener debajo de la cama, está conspirando contra la individuación de los españoles democráticos, porque en la macropolítica de bloques ha encontrado un apaño, hombre, para llegar a presidente europeo de la cosa. El español concreto ya no le interesa nada. Es para él poco más que el homínido de Almería que lee a Corín Tellado.


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