[ACTUALIDAD]
Presentación de Francisco Umbral y la desquiciada eufonia.. El pasado jueves 27 de junio tuvo lugar en la Casa de Aragón en Madrid la presentación del libro de Diego Vadillo López “Francisco Umbral y la desquiciada eufonía” (Manuscritos). En dicho evento participaron asimismo la directora de Relaciones Institucionales de la Fundación Francisco Umbral, Ana Valencia Alonso, el ...
[RECIENTES]
EL pasado viernes día 24 de mayo de 2019 tuvo lugar la presentación del ensayo sobre Francisco Umbral, “Francisco Umbral ...
Publicación en EL Mundo del artículo dedicado a Pitita Ridruejo por Umbral. ...
Entrega del Premio de Columnismo Francisco Umbral para Jóvenes escritores. Valladolid 2019 El miércoles 8 de mayo tuvo ...
EL ARTÍCULO [del día] 09-01-1991, EL MUNDO
La guerra "doctrinal"
LO malo de una mentira es que exige ser continuamente renovada con otras mentiras. La mentira, efectivamente, mueve el mundo, como dice François Revel, pero no en el sentido que lo dice Revel. La mentira es dialéctica y hay que contrastarla en seguida con otra mentira. Aquí empezamos con la integración «no bélica» en la OTAN, luego ha venido la «misión de paz» y ahora la «guerra doctrinal», que es como la han definido fuentes autorizadas ante este periódico. De modo que, según el búnker de Cibeles, vamos a hacer una guerra doctrinal (supongo que quieren decir teórica), y toda la formidable y espantosa máquina de «Papa Golf» y «Papa Tango» no es sino un adoctrinamiento que los mandos militares se hacen a sí mismos, eternos doctrinos de la guerra. Lo que están haciendo en el búnker es una especie de catequesis o ejercicios espirituales, o sea. Cuando Felipe González y don Narcís Serra lean EL MUNDO y se enteren de lo aplicadas que son nuestras Fuerzas, a lo mejor se animan y envían las tres Armas a la guerra (doctrinal, por supuesto), con lo que tendremos algunas bajas doctrinales, algunos mozallones españoles definitiva y perfectamente cadáveres, pero ni siquiera cadáveres patrióticos (aquí la Patria no se juega nada), ni gloriosos, sino meramente doctrinales, teóricos, que es como estar menos muertos. A ver quién explica este sutil matiz a la madre inconsolable. Mientras el señor Bush va a hacer una guerra fáctica, real, letal, la que le exige Wall Street, el Pentágono y su propia biografía o currículum de presidente, mientras las otras potencias van a colaborar al mismo nivel de cosa que pasa, de hostia que te pego, los españoles vamos a morir y matar doctrinalmente, en un mero ejercicio de adoctrinamiento que servirá para mantener lubrificada la logística y adoctrinados a los quintos de 91, pero que no nos implica bélica ni políticamente en el conflicto. Es una sutilísima manera de neutralidad que se ha sacado en el búnker algún genio militar de la guerra. Nosotros vamos de maniobras, en fin, mientras que la Marina Real Inglesa va a por el Santo Grial del petróleo, Estados Unidos como gendarmería de la democracia y la paz en el planeta, Alemania contra sus propias leyes y Mitterrand por estar en la pomada, que es lo que les ha gustado siempre a los franceses, y porque no se les herrumbre la grandeur. O sea que si mueren unos cuantos nacionales, legionarios, voluntarios especiales, insumisos a rastras, novios de la muerte, muertos de reemplazo, españolitos valientes y demás despojos, menudillos, casquería, charcutería, mollejas humanas y menudillos de la gran hamburguesa fecal que es esta guerra, no hay que considerarles tales muertos, sino supuestos tácticos, cadáveres teóricos y previsiones doctrinales. En los papeles que viene publicando este papel me he fijado que no se habla nunca de muertos, sino de heridos que irán al Gómez Ulla. Y es que ya digo, los fallecidos doctrinales es como si no hubieran fallecido, salvo para la madre del mozo, insisto. Julio Anguita y el PP piden que el primer ministro y el ministro de Defensa se expliquen en el Parlamento, cuando no hay nada que explicar. Que se esperen esos señores impacientes a que la guerra tenga lugar, la catástrofe se consume, nuestros muertos vuelvan cantando, que los muertos son muy marciales, con aura de OTAN y crudos, y entonces saldrá el presidente a explicarnos por la televisión que el conflicto era local, que nuestra participación ha sido meramente doctrinal, o sea teórica, y que todo ha ocurrido, efectivamente, pero sólo en teoría, que es como si no hubiera ocurrido. ¿Y para qué perder el tiempo, señores/escaños, en cuestiones doctrinales y bizantinas? Todo muerto se vuelve un poco bizantino.


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