[ACTUALIDAD]
Fallo Premio Francisco Umbral al libro del año VII Edición. Ayer jueves 10 de mayo tuvo lugar en la Real Casa de Correos el acto de entrega del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2017 a Santos Juliá, por su libro Transición. El premio que está dotado con 12.000 € y una escultura de Alberto Corazón, presente en el acto, fue entregado por la presidenta del Congreso, Ana ...
[RECIENTES]
Entrega del Premio de Columnismo Francisco Umbral para Jóvenes escritores. Valladolid 2018 El jueves 14 de junio tuvo ...
El jueves 14 de junio, la editorial Renacimiento y la Fundación Francisco Umbral presentaron el libro Treinta cuentos y ...
Durante la Feria del Libro de Valladolid la Fundación Francisco Umbral organizó un coloquio el día 6 de junio con la ...
EL ARTÍCULO [del día] 12-03-1995, EL MUNDO
Yanes
El cura Yanes ha vuelto a hablar dominicalmente sobre los homosexuales. El homosexual se ha convertido, para la Conferencia y los párrocos, en lo que en mis tiempos era la adúltera del pueblo o el boticario volteriano y racionalista: en el tema favorito, en el comodín para el sermón del domingo. Como ya no hay adúlteras, porque te casa o te separa hasta un concejal del PSOE, como ya no hay boticarios volterianos, según el Homais de Flaubert, porque las medicinas las da el seguro y las boticas sólo están para los condones, ocurre que los curas y obispos han tenido que buscarse otro tema fácil y agradecido para ganarse el jornal en misa de doce. Son un poco camastrones, porque yo me invento un tema cada día y a ellos les cuesta toda la semana encontrar el suyo, para al fin salir otra vez contra el honrado gremio de los homosexuales, que es como meterse con los ciclistas, con los mensajeros, con los ATS (antes practicantes) o con el rutero que nos trae el periódico. La homosexualidad es cotidiana desde Grecia, es costumbrista, es consuetudinaria y se comporta. Pero la Iglesia y la Justicia, que nunca se aclaran, ni con Galileo ni con Oscar Wilde, se hacen la picha un lío con esto de la homosexualidad y quieren hacernos creer que tenemos a Sodoma y Gomorra viviendo en casa del vecino del quinto. Se ve que les faltan temas, a los curas, para sus homilías o lo que sea ese papel. El cura Yanes confiesa no saber si el homosexual es un producto genético, cultural, demoníaco, desviado, o una consecuencia de las malas compañías, de modo que al final lo junta todo, muy barullo y tolondrón, y concluye que son malos y lo que tienen que hacer es aguantarse las ganas. No parece una solución muy científica ni muy teológica. Como cuando dijo un ministro que lo mejor contra el sida es acostarse con gente de confianza. ¿Es que él se acuesta con desconocidas, el muy guarro? Los curas, como los naturalistas, ordenan el universo con arreglo a norma y, luego, lo que se sale de la norma lo meten en un recuadro al lado (como en los mapas de España metemos las Baleares y las Canarias), como especie rara o contra natura. Así, el homosexual vendría a ser un cruce del ornitorrinco, el unicornio y el ángel. Que la Iglesia no sabe nada del tema, en fin, ni tampoco lo ha estudiado en la ciencia ni en la sociología, de modo que una semana llaman a los homosexuales a la catequesis y a la siguiente los expulsan con su hisopo de la Ciudad de Dios. Lo que más cabrea a la Conferencia y los archiarzobispales es que quienes somos gente corriente, peatonales del sexo, quienes nos acostamos con señoritas igualmente corrientes y vulgares, usuales, usaderas, pero muy relimpias, hemos aceptado hace mucho la amistad, la presencia y el talento (a veces) del homosexual. O sea que convivimos con la séptima plaga, o la que sea, y no pasa nada. Lo que Yanes está pidiendo, sin decirlo, es que nos lancemos todos al racismo sexual y discriminemos a los del vicio griego, que ni es griego ni es vicio. Los curas, ya se sabe, siempre llaman a Cruzada, pero el gentío está muy distraído con Roldán, que es un tío ameno. Y esto es lo que uno quería denunciar, modestamente: la Cruzada de racismo sexual a la que la Iglesia quiere lanzarnos contra los maricas, que en general son buenos ciudadanos, no dan un ruido y no nos importa si vienen de Dios o del Diablo, aunque con frecuencia vienen de un hermano lamerón de las Escuelas Pías. A ver si va a resultar que el mal lo tienen los curas en casa. A mí, de niño, me perseguía los muslos un carmelita de Valladolid, pero se conoce que a uno le faltaba sensibilidad para eso y para la poesía lírica. Dos frustraciones que nunca he superado.


Powered by Comunicación Singular S.L.