Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2015

Ayer lunes 9 de mayo de marzo tuvo lugar en la Real Casa de Correos el acto de entrega del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2015 a J.M. Caballero Bonald, por su libro Desaprendizajes. El premio, que está dotado con 12.000 € y una escultura de Alberto Corazón, fue entregado por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, España Suárez, presidenta de la Fundación Francisco Umbral, y el el ...
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EL ARTÍCULO [del día] 10-05-1995, EL MUNDO
Arañas
El actor Pepe Martín repone «El beso de la mujer araña», de Manuel Puig, obra con la que consiguió uno de sus mayores éxitos profesionales. Yo creo que el verdadero beso de la mujer araña es que un banco te conceda un crédito. Ahora se ha denunciado que los bancos manipulan datos sobre la salud de sus clientes, mayormente aquéllos a quienes han prestado dinero. Y se prohíbe esta práctica, sancionándola hasta con 100 millones. Ocurre que los bancos, los modernos usurarios, los lóbregos prestamistas aforrados de oro y mármol, se interesan por lo que come y bebe el señor a quien han adelantado unas pesetillas, quieren saber lo que gana, lo que gasta, cuántas veces va al bingo por semana y si compra o no compra fletán, que está carísimo. El banco, en realidad, nos presta una determinada calderilla a condición de administrarla él, de decirnos hasta dónde podemos llegar con las gambas a la gabardina. Pero el último refinamiento de sus inquisiciones consiste en que se apoderan de nuestro historial clínico y valoran al cliente según su salud, mientras que nosotros, la clientela, no tenemos derecho a saber cómo anda del epigastrio el señor Ybarra, ni cuántas veces va al excusado el señor Sánchez Asiaín, o cuántas y cuáles muelas tiene de oro el señor Escámez. Los créditos ya no los dan con arreglo a los negocios, las capacidades y la honradez del que los solicita, sino que nos hemos convertido para ellos en charcutería financiera. Un riñón flotante puede suponer cien mil pesetas menos de crédito. Un hermoso ramo de almorranas, cincuenta mil. Una próstata impaciente y meona, 150 mil ptas. Unos pies planos, 50 mil. Una hernia, con o sin braguero, medio millón. Un apéndice sin operar trae como consecuencia un aumento de los intereses sobre el crédito. Y unas tricomonas en los huevos, que no son graves, pero molestan, un 15% más sobre el 15% anterior, y así sucesivamente. Es el brillante y rampante capitalismo, que tanto amamos todos ahora, socialistas, democristianos y socialdemócratas, porque el capitalismo ha triunfado en general, va de único, en plan campeón, y el señor Aznar, el del carisma, dice que en cuanto gane las elecciones lo va a privatizar todo, que es la manera fácil y quedona que tiene la derecha de ganar dinero, encarecernos la vida y engordar los arcones de oro de los Reyes Católicos. Los bancos ya nos tienen privatizado, desde hace mucho, el páncreas y la testosterona, el hígado y el colesterol, el cáncer de pulmón y los triglicéridos, el intestino grueso, la tripa cular y el ácido úrico, la vagina de nuestra santa, las mamas, juntas o por separado, y el cáncer de mama. Naturalmente, parece que le conceden más crédito a los pechos de María Barranco que a los de Aurora Redondo, pero lo cierto es que cada loncha, víscera, despojo y charcutería de nuestro cuerpo tiene su precio, como en la carnicería el solomillo. Para los bancos somos morcilla y para los gatos cordilla. Este asalto a la intimidad gastrointestinal de los españoles (que ahora se prohíbe), le parece a uno la penúltima audacia del capitalismo, que es la doctrina que defiende la libertad espiritual del hombre y tasa hasta el coño de las decentes. Pedir un crédito sí que es dejarse besar por la mujer araña, querido Pepe. Yo no he pedido ninguno en mi vida, porque en mi hambre mando yo, y no don Claudio Boada ni don Mario Conde. Los nuevos filósofos son los líricos de Stuart Mill y el capitalismo liberal a braga quitada. No saben que a ellos también les tiene cogidos el banco por la yema.


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