[ACTUALIDAD]
Fallo Premio Francisco Umbral al libro del año VII Edición. Ayer jueves 10 de mayo tuvo lugar en la Real Casa de Correos el acto de entrega del Premio Francisco Umbral al Libro del Año 2017 a Santos Juliá, por su libro Transición. El premio que está dotado con 12.000 € y una escultura de Alberto Corazón, presente en el acto, fue entregado por la presidenta del Congreso, Ana ...
[RECIENTES]
Entrega del Premio de Columnismo Francisco Umbral para Jóvenes escritores. Valladolid 2018 El jueves 14 de junio tuvo ...
El jueves 14 de junio, la editorial Renacimiento y la Fundación Francisco Umbral presentaron el libro Treinta cuentos y ...
Durante la Feria del Libro de Valladolid la Fundación Francisco Umbral organizó un coloquio el día 6 de junio con la ...
EL ARTÍCULO [del día] 20-04-1990, EL MUNDO
Guerra de reliigión
LOS españoles es que no podemos pasarnos sin una guerra de religión, y ahora es la LOSE. Yo no sé una palabra de la LOSE, porque yo no leo a los ministros, que son quienes hacen las leyes, pero leo a los obispos, que suelen tener una prosa más pavonada que los sociatas, y además siempre meten en sus homilías algún totum revolutum, copiando al comunista Anguita. Por «La forja de un rebelde», mayormente, que leíamos a Arturo Barea cuando la Resistencia (ahora lo echan por la tele, un viejo proyecto de la seño, que resulta que TVE está viviendo de las rentas imaginativas de la lapidada), por ese culebrón vernos cómo la forja de un español mitad monje/mitad soldado, según la fórmula que acuñaría después don José Antonio Primo de Rivera, se transforma en la forja de un rebelde, como reacción contra tanto «laconismo militar de nuestro estilo» y tantas flores a María. Del colegio del Pilar salieron muchos señoritos comunistas durante el cuarentañismo, o ' sencillamente progres y laicos, como Juan Luis Cebrián, por poner un caso señalado y eminente. Los monseñores Larrea, Larrauri y Setién (ahora los obispos planean en escuadrilla) se han pronunciado estos días contra la LOSE por razones que ellos explican mejor que yo, pero que uno resume así, a saber: La Iglesia no renuncia en España a controlar la enseñanza (la de los niños ricos y «poetas muertos», por supuesto), por la muy teológica razón de que ése ha sido siempre su primer negocio y su gran pela. Al nacionalcatolicismo no le interesa tanto acuñar un futuro santo, que para eso se da mucha maña Wojtyla, como mantener su influencia en las clases dominantes de la sociedad a través de los nuevos delfines y Cara de Plata de la alta burguesía profesional e industrial. Y más ahora que el otro portillo por donde se colaba la Iglesia en las casas bien, el confesonario, va siendo menos frecuentado, que hasta don Manuel de la Concha se separa y afora 1.200 millones por su divorcio, lo cual que también en La Rota hay menos cola de marquesas y síndicos de. Bolsa para la separación religiosa, que ahora hasta te gratin gratiné de mi querido Areílza se divorcia por lo criminal o por Paco Ordóñez, y el daño que has hecho a este país, Pacorris, que hasta eres capaz de salir presidente o alcalde (no encontraría Felipe González mejor body donde colgar el peso de su púrpura descamisada). Dijo monseñor Suquía que el muro de Berlín lo había tirado el Espíritu Santo; o sea la paloma teologal (una cosa así como Pájaros, de Hitchcock, que es la peli más tramposa del maestro). Pero, contra Suquía, un teólogo de tanto respeto como González Ruiz afirma que en el Este no ha triunfado Dios, sino el capitalismo. Yo creo que viene a ser la misma cosa, pues cuando creíamos haber tocado fondo con esta bajura de las socialdemocracias de derechas, ocurre que está levantándose la Europa democristiana de Adenauer. O sea que la Iglesia no para, como verán por este tour internacional que acabo de ofrecerles. Lo que en el mundo es política vaticana, en España es otra vez la guerra santa, nuestra vieja, dulce y eterna guerra santa, que tanto une a rojos y sacristanes. Hoy, la guerra santa de la LOSE, lo que ellos llaman, con gracioso cinismo y fina paradoja, defensa de la enseñanza libre, o sea católica, que en los mejores colegios es casi una disciplina cisterciense. Si el pueblo español ha votado socialismo por tres veces ¿cómo esperan que los socialistas repartan otra cosa sino una enseñanza laica, en un Estado aconfesional? Lo que pasa es que no creen en la democracia. Creen más en la pila del agua bendita que en las urnas (el gesto de mojar los dedos es muy parecido al de votar, y quizá tiene el mismo sentido). Amén.


Powered by Comunicación Singular S.L.