Artículos Francisco Umbral

Sadam


El petróleo en manos de Sadam está en buenas manos. El nuevo orden mundial, que es el mismo de antes, prefiere que no haya guerra porque el petróleo, ya digo, en manos de Sadam está en buenas manos. Hay que proteger al tirano y hasta se ha conseguido que el Papa Juan Pablo le eche la bendición con la mano izquierda.La izquierda capitalista no quiere desterrar a Sadam porque teme que con una guerra se compliquen las cosas y el petróleo cambie de manos. Mejor las cosas como están. Esto explica en buena medida el pacifismo beligerante de la política internacional. Hay que conservar al tirano porque es el que guarda nuestros caudales de oro negro. No se había dado nunca en Occidente una reacción tan unánime y armada a favor de un tiranosaurio que tiene a sus mujeres medio lapidadas (aquí lo llamamos malos tratos), que tiene a sus niños mamando la teta seca del hambre y que tiene a su pueblo fabricando riqueza para los que ya son ricos. Sadam Husein ha demostrado que es un buen guardián y un buen administrador de nuestro oro negro, aunque lo presente como suyo. Incluso ha llegado a prometer que no quemará los pozos de petróleo aunque le invada una guerra.Sadam tiene hoy el cariño de toda la izquierda occidental y financiera, y por supuesto el cariño de la derecha. Es un tirano que sabe servir los intereses de Occidente. El presidente Bush pretende reordenar el llamado orden mundial para ser él la pastorcita guardadora de las ovejas negras del petróleo. Sadam se beneficia de esta querella entre los grandes, que nunca le citan por su condición de tiranosaurio sino por su condición pacífica de buen cabrero que apacienta ojivas nucleares como si fueran la oveja Dolly. El presidente Bush tiene ahora dos proyectos: derrocar a Sadam y levantar las nuevas Torres de Manhattan que reconstruyan el mapa de Nueva York y aquí no ha pasado nada. Su presidencialismo cesarista se asienta en estos dos pilares: torres más petróleo.O Imperio más linchamiento del de la boina. El capitalismo cristiano no habla nunca de la agresión terrorista y globalizada del Oriente Medio contra dos torres unánimes como los cisnes de Rubén. El capitalismo cristiano no habla nunca del petróleo de Sadam, porque el de la boina es sólo el guardián férreo de nuestros ahorros en petróleo y todos preferimos que la cosa se quede como está y el petróleo en buenas manos, las de Sadam, no sea que venga otro, con eso de las bombas, y pretenda nacionalizarlo. Este es el estado de la cuestión y no hay más cera que la que arde, como dicen los sacristanes y los editorialistas de provincias.Toda la metafísica e incluso la mística que le estamos echando al tema no son sino los manteos papalicios con que se recubre el Papa pidiendo paz donde hay paz, que es como pedir que se queden las cosas como están. Este señor del Vaticano, con sus últimas audiencias, ha dejado claro de qué lado milita. Y una pancarta que sostiene el Papa junto a Zapatero y a los rojos unánimes, es una pancarta confusa que pide paz para el dinero negro del petróleo y no cita nunca la villanía, la avilantez de un déspota con boina que cuando se viste el traje occidental parece un funcionario de los tanatorios. El tema es económico pero ha producido mucha literatura. La guerra es una aventura personal de Bush. En la paz tenemos metidos todos nosotros nuestros ahorros.

Comparte este artículo: