Artículos Francisco Umbral

La mamola de Clinton


Llega el señor Clinton a asumir su segundo mandato presidencial mientras Occidente se pregunta si hubo o no hubo mamola, felación, mamada, o sea. Ya saben, esa señorita que se ha presentado diciendo que Clinton, años antes de ser presidente ni presidenciable, la indujo a felación. Y en caso de que hubiera mamola ¿cuándo prescribe una mamola? En la Constitución española no consta cuándo prescribe la mamola o mamada considerada como delito. Se conoce que se le pasó a Fraga, gran padre de ese papel. En la Constitución americana no sabemos si Lincoln añadió posteriormente algo sobre mamolas, felaciones, mamadas conilingus (castellanizo) o algo de eso que los cronistas honestos definen y generalizan como sexo oral. No es que uno tenga especial pasión por la política de este señor Clinton, que iba para Kennedy y se quedó en calabaza roja, pero sí hemos de alegar, en su favor, que las mamadas, como todo delito, hasta los gales, ha de prescribir llegado un tiempo, y han pasado bastantes años desde que la señorita hoy litigante efectuó/no efectuó el sexo oral a que la inducía, dice ella, el hoy presidente anticastrista. ¿No será una enviada de Castro, un misil con bragas? Hasta Dios y el párroco perdonan los pajotes adolescentes. ¿Cómo no va a perdonar la ley una mamola de juventud? Uno considera, en realidad, si esta legendaria mamandurria de Clinton no será una astucia del Pentágono o del Despacho Oval para distraer al gentío y ofrecer una culpabilidad venial y democrática (todo el mundo la mama) a cambio de que olvidemos los negocios y asuntillos de un presidente/remolacha que abandona Ruanda, le pone cerco a Cuba y electrocuta a la gente en serie porque no suba tanto el recibo de la luz. En mi refranero secreto tengo uno que dice que el que la copia la mama, y lo cierto es que Clinton está copiando mucho del estilo Kennedy, cuya preciosa novia, Marilyn, hizo vídeos porno, según se ha sabido ahora, donde las tragaba dobladas. El señor Clinton está ganándole la batalla en Rusia a un beodo enfermo, está conduciendo el Tercer Mundo hacia el Cuarto, está explotando Sudamérica como siempre, gobierna Europa a medias con Kohl, ha puesto a Solana al frente de la Catorceava Flota porque sabe que los españoles somos unos mandados, y representa en general una falsa nueva juventud americana con los viejos usos de siempre y un Orden Mundial que es un puro desorden. Pero el puritanismo protestante, que es el peor, olvida/ignora todo eso y está en un grito por saber si a su presidente se la mamaron o no cuando era pequeño. Los juegos y juguetes de la carne, antiguos como la cultura, importan más al gentío democrático que las realidades cruentas de una actualidad de sangre. Seguimos gobernándonos, o sea, por la vieja cultura judeocristiana. El presidente, antes que un buen administrador, ha de ser un hombre casto. Esto es volver a la Biblia y a la catequesis. Aquí en Europa, el mítico Mitterrand tuvo en su entierro a la esposa y a la amante, con sus respectivas descendencias, y hoy es un mito francés, europeo, que nubla a Napoleón y al Rey Sol, según cuenta Bernard-Henri Levy. USA es un parvulario de marines y rancheros que ahorcan a un negro por un caballo y le confiesan las pajas al reverendo en el saloon. Pero la anciana Europa sabia es lasciva y culta como los gatos de Colette.

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